UN ENFOQUE GREMIAL ASG COMO APORTE A LA COMPETITIVIDAD Y EL CUMPLIMIENTO
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- hace 20 horas
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Pablo del Arco Fernández
Socio Director E. América
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El sector asegurador sustenta su razón de ser en la gestión proactiva de los riesgos, desde modelos que aporten estabilidad a las compañías y personas, con el enorme desafío en América Latina de un contexto complejo y de baja cultura de previsión. Con esta naturaleza de accionar sobre las principales causas y/o aceleradores de riesgos para la operación empresarial, activos, salud, vida y otras variables personales, sorprende la reducida consideración de cuáles de esos impulsores tienen componentes ASG, esto es, de factores ambientales, sociales y de gobernanza.
El sector asegurador sustenta su razón de ser en la gestión proactiva de los riesgos, desde modelos que aporten estabilidad a las compañías y personas, con el enorme desafío en América Latina de un contexto complejo y de baja cultura de previsión. Con esta naturaleza de accionar sobre las principales causas y/o aceleradores de riesgos para la operación empresarial, activos, salud, vida y otras variables personales, sorprende la reducida consideración de cuáles de esos impulsores tienen componentes ASG, esto es, de factores ambientales, sociales y de gobernanza.
Los principales macro riesgos globales están conectados con dichas causas, como muestra claramente la incidencia actual y la exponencial prevista del cambio climático. Así lo muestran diferentes estudios globales y/o regionales. Permítanme me pare en el análisis que anualmente publica el Foro Económico Mundial (WEF), a inicios de año, previamente a su encuentro anual y como parte de los insumos para la conversación de líderes empresariales, políticos y otros actores. El más reciente estudio, de hace unas semanas, arroja como de manera inmediata la geopolítica y su conexión con el comercio global se toman la agenda, pero con los riesgos climáticos inmediatamente a continuación ya en el hoy, lo que podemos ver también en las implicaciones económicas de diferentes catástrofes recientes, caracterizadas por la mayor incidencia de eventos climáticos (huracanes, ciclos de baja precipitación, dinámicas de las temperaturas, entre otros); la desigualdad aflora además como el principal conector u acelerador de todos los riesgos, lo que pone a América Latina en primera plana, ante lo estructural de la misma. Si se mira en el medio/largo plazo, los riesgos climáticos y asociados a la naturaleza crecen todavía más en importancia y lideran la agenda, lo que entronca totalmente con el modelo de negocio de las aseguradoras.
El sector asegurador enfrenta también estos desafíos, que conectan con otros propios de su trayectoria en la región, como la escasa cultura organizacional de las entidades y los recursos limitados para esta visión más estratégica de la sostenibilidad, la falta de vinculación de los primeros enfoques ambientales y sociales con la estrategia de negocio, el portafolio de productos y servicios, las decisiones de inversión, y en general la gestión de riesgos y maximización de oportunidades. Aflora aquí algo también relevante al reflexionar sobre el estado actual y el esperado de las aseguradoras, la necesidad de avanzar en su triple rol, que incluye la posición como empresa en roles corporativos (ej. empleador), la suscripción de seguros y atención, y las inversiones; avanzar integralmente en los tres resulta clave y evita que los esfuerzos puedan ser considerados un lavado de cara (green/social washing).
El desarrollo de una visión gremial aporta una consistencia que beneficia al propio colectivo a quienes lo integran. Partiendo del diálogo regular que ya los diferentes equipos de las entidades mantienen con sus grupos de interés, este ejercicio posibilita posicionar con dichos interlocutores la visión estratégica de la sostenibilidad, canalizando la conversación y facilitando la integración e impulso del trabajo en ello, aportando a la competitividad de las entidades. Por otra parte, facilita el establecimiento de prioridades para una agenda compartida, con base en los principales impactos que las compañías generan sobre sus principales grupos de interés, así como en los riesgos y oportunidades financieras. De esta manera se reduce la actual asimetría entre compañías, evitando praxis a corto término, que restan en una visión de mayor plazo.
En un contexto de mayor regulación relacionada, una agenda común sustentada en la materialidad también suma al posicionamiento como gremio ante las autoridades, desde la óptica de riesgos y oportunidades, pero también para reflejar los principales impactos, el aporte como conjunto a la economía y sociedad. Si bien existen diferentes regulaciones avanzando, con las propias de seguridad de la información, inclusión y micro seguros, entre otras, nos vamos a detener en el requerimiento de adopción de las Normas NIIF de sostenibilidad (S1/S2), del International Sustainability Standards Board (ISSB) la IFRS Foundation, responsable también de las principales normas contables a nivel internacional. Ya son 6 los países de la región que han establecido su adopción (Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Honduras y México), a los que se suma El Salvador con requerimiento voluntario, y pronto Panamá y Perú (con pronunciamientos previstos a lo largo de este año). Todos comienzan por los emisores de valores, pero pasan a sumar a las entidades financieras y aseguradoras, al estar enfocados en dar respuesta al mercado financiero y fortalecer la gestión de riesgos para evitar problemas de alto calado o estructurales, como podría suponer la ausencia o débil consideración de los factores ASG asociados a los riesgos. En Ecuador, la situación legal es ambigua y se espera su aclaración, si bien es inevitable un alineamiento más pronto que tarde con el resto de los países (regional/global).
La Norma NIIF S1 establece que las entidades identifiquen los principales riesgos y oportunidades financieras asociadas a sostenibilidad, que transparenten la exposición financiera que representan y su gestión. Se establece para ello el ejercicio de materialidad financiera, como un proceso para la priorización en base a umbrales de severidad y probabilidad de ocurrencia. Avanzar en un ejercicio gremial aporta a las entidades un contexto de referencia, que complementar con sus propios estudios; aquellas con menor avance podrán tomar el ejercicio gremial como base para fijar sus acciones más inmediatas. Para que las prioridades no respondan sólo a publico financiero (calificadoras, reaseguradoras, fondeadores, otros), y que también conecten con los colaboradores, clientes y otros aliados, es que se propone que ese ejercicio también se complemente con la materialidad de impacto (bajo una doble materialidad). De esa manera, las prioridades responderán tanto a los principales riesgos y oportunidades para el negocio y los balances, como a los más destacados impactos sobre el entorno.
Estar atentos al entorno, tener un diálogo activo y una perspectiva múltiple de las prioridades, incluyendo la óptica financiera, permitirá al gremio adaptarse a los cambios en el entorno y prepararse para las nuevas dinámicas que se producirán.




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